Trabajo Social Sanitario: más de un siglo integrando la dimensión social de la salud
El Trabajo Social Sanitario cuenta con una trayectoria histórica, una práctica especializada y una presencia consolidada en los equipos de salud. Con motivo del Día del Trabajo Social Sanitario, recuperamos sus principales hitos y el momento actual de su reconocimiento profesional.
La trayectoria del trabajo social en el ámbito de la salud comenzó a desarrollarse a finales del siglo XIX. Uno de los hitos de este desarrollo profesional fue la colaboración con profesionales médicos, en 1902, en la campaña para prevenir la tuberculosis (Barranco y Rodríguez, 2008). En el área médica, Mary Stewart fue la primera trabajadora social que desempeñó su profesión en el Royal Free Hospital de Londres en 1895 (Cullen, 2013).
Posteriormente, en 1905, el médico Richard Cabot creó el primer Servicio Social hospitalario en el Hospital General de Massachusetts que permitió en 1920, junto a varias figuras especializadas en el trabajo social sanitario, el desarrollo de la primera Asociación Americana de Trabajadores/as Sociales Hospitalarios/as. Entre algunos de los nombres que configuran el inicio del trabajo social sanitario, es importante mencionar a Garnet Isabel Pelton como la primera trabajadora social sanitaria profesional en el Hospital de Massachusetts. En sus inicios, los y las profesionales del trabajo social sanitario se centraban en promocionar la salud, la investigación, la prevención y completar los diagnósticos médicos con los aspectos sociales que incidían en la salud de las personas, los grupos y las comunidades. Tras el fallecimiento de Pelton, Ida Maud Cannon se convirtió en 1907 en una de las figuras más relevantes del sector, siendo nombrada jefa de Servicio en 1914 desde donde defendía un claro posicionamiento: el contexto y el ambiente pueden favorecer o dificultar los procesos de salud-enfermedad.
En España, el Doctor Raúl Roviralta fundó en 1932 la primera Escuela de Asistencia Social para la Mujer en Barcelona debido a la necesidad de tecnificar la Asistencia Social. Será él quien, en 1937, publique “Los problemas de la Asistencia Social en la nueva España” (Miranda, 2004).
A partir de los años 50, concretamente en 1953, el Doctor Sarro creó junto a la Sección Femenina la Escuela de Visitadoras Sociales Psiquiátricas Santa Teresa para impartir formación de trabajo social de psiquiatría. A su vez, se extendieron los Servicios de Asistencia Social en los hospitales, contribuyendo a la creación de las Asociaciones Profesionales de Asistentes Sociales, que posteriormente daría lugar a los Colegios Profesionales de Trabajo Social (1982).
A nivel legislativo, las dos normas nacionales que permitieron sentar las bases el trabajo social sanitario fueron:
La Ley 1/1962, de 14 de abril, sobre Régimen Laboral de Ayuda Familiar, realizada por el Instituto Nacional de Previsión que tiene por objetivo conceder a trabajadores y trabajadoras incluidas en la Ley un sistema de ayudas económicas en atención a sus obligaciones familiares.
La Ley 193/1963 de 28 de diciembre, destinada a sentar las bases de la Seguridad Social y de dar soporte a la Asistencia Social en un único sistema de Seguridad Social.
Es preciso señalar, por su importancia, la creación del cuerpo especial de asistentes sociales en la transición, que va a significar el reconocimiento de un espacio profesional (Ley 3/1977, de 4 de enero, creación del cuerpo especial de asistentes sociales) Esta ley en el punto 1 y 2 determina la creación de este cuerpo cuya plantilla se fijó en 113 plazas con dependencia del Ministerio de la Gobernación.
Otro de los principales hitos que ha impulsado el reconocimiento de la profesión ha sido la transformación del concepto de la salud. En 1978, durante la Conferencia Internacional de Atención Primaria de Alma Ata, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reformuló el concepto de la salud, siendo definida como «el estado de completo bienestar físico, psíquico y social» y no solo como la ausencia de enfermedad. La incorporación del factor social ha respaldado e impulsado la justificación de la presencia de profesionales del trabajo social en el ámbito sanitario y, a su vez, ha integrado el carácter interdisciplinar de las intervenciones en salud-enfermedad.
En España, este nuevo hito se desarrolla a través del Real Decreto 137/1984 del 11 de enero, sobre estructuras básicas de salud, donde se explicita la incorporación de los profesionales del trabajo social en los equipos de los centros de salud.
En el ámbito de la atención psiquiátrica, la propuesta de la Comisión Interministerial de la Reforma Psiquiátrica de 1985, permitió el desarrollo del trabajo social sanitario, la cual incluyó a las trabajadoras sociales en los equipos multiprofesionales de salud mental, demostrando los «efectos positivos que el tratamiento social ejerce sobre las personas enfermas y sus familiares» (Consejo General del Trabajo Social, 2018).
La Ley General de Sanidad 14/1986 del 25 de abril, estableció un sistema universal de atención a la ciudadanía, suponiendo un cambio importante en la organización y la atención sanitaria en España. Contempla además al trabajo social como responsable de determinados procesos de atención, promoción de la salud y rehabilitación de la ciudadanía (Morro y Vicente, 2023).
La ley 41/2002, del 14 de noviembre, básica reguladora de la Autonomía del Paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, vincula a las trabadoras sociales en el cumplimiento de sus principios básicos.
La ley 16/2003 del 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, incluye dentro del catálogo de sus prestaciones la atención social y sociosanitaria.
Siguiendo al Consejo General del Trabajo Social, “el trabajo social sanitario supone un ejercicio profesional diferenciado de otros entornos y caracterizado por ejercer de forma cotidiana funciones de apoyo y ayuda a personas y familias inmersas en procesos de dificultades de salud, dirigiendo sus intervenciones a la recuperación, normalización y adaptación social, centrando su práctica asistencial en el incremento de la autonomía y la recuperación de la salud, y garantizando la toma de decisiones responsable, respetuosa con la autodeterminación, individualización y al ritmo que el proceso de cada individuo requiera desde el respeto a las particularidades».
La reivindicación para incorporar el Trabajo Social Sanitario a la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias ha alcanzado en 2026 un avance relevante. El 14 de julio se registró en el Congreso de los Diputados la Proposición de Ley sobre el reconocimiento de la profesión de biólogo y trabajador social como profesión sanitaria. La iniciativa fue admitida a trámite y publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el 27 de julio. Posteriormente, el 10 de septiembre, el Congreso aprobó su toma en consideración, dando paso a una nueva fase de la tramitación parlamentaria. Este avance supone un respaldo al reconocimiento jurídico de una realidad profesional consolidada en hospitales, centros de salud, dispositivos de salud mental y otros recursos sanitarios.
El Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid ha participado activamente en este proceso junto con el Consejo General del Trabajo Social, otros colegios profesionales, asociaciones especializadas y representantes del ámbito académico y profesional. El COTS Madrid estuvo representado en el acto de registro de la Proposición de Ley y ha contribuido con aportaciones técnicas orientadas a avanzar en el reconocimiento profesional, la formación específica, la definición de funciones y competencias y una mayor participación del Trabajo Social Sanitario en la planificación y evaluación de la atención sanitaria. La tramitación legislativa continúa, pero el paso alcanzado permite avanzar hacia un marco legal acorde con la contribución que las trabajadoras y los trabajadores sociales sanitarios realizan a una atención integral, centrada en las personas y atenta a los determinantes sociales de la salud



