Posicionamiento de la Comisión de Infancia del COTS Madrid en el Día Mundial del Trabajo Infantil

Madrid,12 de junio: Según datos actuales de Unicef y la OIT se calcula que existen 138 millones de niños, niñas y adolescentes en el mundo (1 de cada 10) que trabajan colaborando con el sostenimiento de sus familias y de su propia subsistencia.
Los niños desarrollan trabajos “informales”, en tareas reproductivas a las que se asigna un menor valor y que están inmersas en las mismas reglas de explotación de la mano de obra que en cualquier sociedad capitalista, generalmente en el sector agrícola, seguido del sector servicios e industria. Las causas son la pobreza extrema, las hambrunas, los conflictos armados y las emergencias climáticas o desastres naturales, así como la dificultad de acceso a la educación.
Desde posiciones adultocéntricas y del norte global entendemos que el trabajo infantil es una forma de explotación económica, que atenta contra su salud, su educación y posibilidades de desarrollo y que, por eso, debe rechazarse y censurarse. Pero lo cierto, es que los niños y niñas trabajadores existen y no sólo son discriminados por ser todavía niños, sino también porque viven de una forma que no está prevista en el modelo de infancia imperante. Esto provoca que se les nieguen sus derechos y la participación en las decisiones y acciones políticas que les afectan en su trabajo y en sus vidas.
En la Observación General nº 12, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU (2009) subraya explícitamente sobre los niños que trabajan: “… deben ser incluidos en la búsqueda de una solución que respete las limitaciones económicas y socioestructurales y el contexto cultural en que trabajan esos niños” (párrafo116). Y: “… si existen, los representantes de las asociaciones de niños trabajadores también deben ser escuchados cuando se redacten las leyes laborales o cuando se examine y evalúe el cumplimiento de las leyes” (párrafo 117).
En esta línea fue muy importante el primer encuentro intercontinental de niños trabajadores que se celebró en Kundapur, al sur de la India en 1996. En esta reunión, a la que asistieron delegados de movimientos infantiles de 33 países de América Latina, África y Asia, se adoptó una declaración (“Los 10 puntos de Kundapur”) que exigía, entre otras cosas, participar en los procesos de toma de decisiones que les afectan, ya sea a nivel local, nacional o internacional. Y reivindicaron su derecho a trabajar en unas condiciones dignas y seguras.
Desgraciadamente en otras conferencias internacionales sobre trabajo infantil celebradas entre 1997 y 2022 no se permitió participar a ninguna entidad que representara a estos niño/as y jóvenes trabajadores.
La niñez trabajadora reivindica un activismo infantil crítico contra la injusticia que promueva cambios en cuestiones que impactan en sus vidas y comunidades y que garantice el respeto a sus opiniones y necesidades.
La ciudadanía activa de la infancia está relacionada con el reconocimiento a su propia experiencia y comprensión como trabajadores y la oportunidad de luchar por sus derechos, de manera que esa lucha sirva no sólo para alcanzar una vida digna, sino también para la transformación social de las sociedades en las que viven.
Tenemos el ejemplo de Bolivia en la que consiguieron cambios legislativos y en su propia Constitución para defender políticamente sus derechos.
Luchar contra el trabajo infantil supone invertir en protección a las familias, en la garantía de una educación gratuita y de calidad y la existencia de marcos legales y políticos que protejan sus derechos.
En España, el trabajo infantil es residual e ilegal hasta los 16 años, con la sola excepción artística en la que se permite su participación en espectáculos públicos con una autorización expresa de la autoridad laboral y bajo estrictas condiciones que no perjudiquen su escolarización o salud. Sin embargo, somos conscientes de las cifras invisibles de menores de edad trabajando en economía sumergida, empresas familiares o captados en redes ilegales de trata. Actualmente, se está abriendo un debate sobre un fenómeno emergente: la explotación de menores en plataformas digitales (como streamers, creadores de contenido infantiles o influencers). Al no estar regulado en aspectos como horarios y descansos y poder suponer una vulneración de su derecho al juego, al descanso y a la privacidad bajo el control y monetización de los adultos.
Desde el Trabajo Social seguiremos defendiendo unas condiciones sociales y políticas que protejan a la Infancia de la explotación y les aseguren un desarrollo integral digno.



